¡Feliz 2005!
Tras el comienzo de un nuevo año, todos los hombres de bien hacemos propósitos de enmienda mientras nos apretamos el nudo de la corbata, desgraciadamente la mayoría de ellos no los recordaremos a la mañana siguiente.
Nuestra historia trata de una persona que jamás hizo nada por cambiar; seguid así y ateneos a las consecuencias ....
"Jojojo, creo que ya lo tengo todo"
Mapo se encontraba en el umbral de la puerta de su casa ataviado con sus mejores galas y portando una bolsa del supermercado de la esquina. Se miró una última vez en el espejo y cerró la puerta con llave -- hoy no era una noche cualquiera, comenzaba un nuevo año y había que celebrarlo por todo lo alto. Nuestro protagonista corrió escaleras abajo y arriba, dirigiéndose al otro piso que sus padres poseían en el mismo edificio.
"Jojojo, como la estoy liando"
Mapo se encontraba en estos momentos abriendo su botella de Ballantines, recien comprada para la ocasión. En la mesa de su casa había cuatro vasos de cristal, uno para él , otro para Rafa otro para Poky y otro para Oscar. Sentados, rodeando la mesa presidida por ese dulce elixir de la felicidad, se encontraban él y tres muñecos de peluche que llevaban adheridos con celo unos cartelitos que mostraba sus nombres, y efectivamente estos eran Rafa, Poky y Oscar.
"Poky, a ti te la cargo hasta arriba , ¿o no?"
Mapo dió la fiesta por comenzada y puso algo de música para ambientar el gran momento que estaba pasando con sus "Megacolegas". En ese momento su móvil anunció la llegada de otro de los innumerables mensajes procedentes de webs pornográficas. Él lo leyó atentamente.
"Joe es bea, pues na tio, al final no viene porque esta enfadada, osea lo que pasa mismamente es quehhhh el otro dia no me puse goma mientras le daba por detrás, le metía un dedo por la oreja y le frotaba el potorro con la rodilla"
"Voy a tener que asaltar otro camión de condones, es la única salida que le veo a mi relación con , ehhhhhh , ¿bea?"
Mapo habló sin parar hasta acabarse la botella, hoy era su dia, era el rey de la fiesta ya que así lo acreditaba la corona del burguer king que llevaba en su cabeza; todos le miraban con orgullo y respeto, un respeto que había sabido ganarse, ya se lo decía su madre, tú tienes alma de líder y eres muy guapo. Él era un ligón y era necesario dejar constancia de ese hecho en todo momento ya que es la única manera de afianzarse en lo más alto del escalafón social formado por él y los miserables de sus colegas. Como lo estaba gozando, hasta llegó a despertar a un vecino con una de sus estruendosas risotadas.
"Venga Oscar, te toca tirar"
Mapo había sacado un tablero de parchís y se disponía a comenzar una vibrante partida. Él se lo estaba pasando en grande, pero no podía entender la exagerada tardanza de Oscar en tirar los dados; él esperaba mirando con la boca abierta a uno de los peluches, pasaron horas. A las cuatro de la mañana, sentado en su piso del barrrio de Prosperidad Mapo vivió uno de esos momentos de éxtasis intelectual que a algunos científicos les ha llevado a pasar a la historia, a él simplemente le permitió comprender su situación. Seguidamente se abrazó a los peluches, se tiró al suelo, se colocó en posición fetal y mientras la raja de su orondo culo se asomaba por encima del pantalón pensó si tal vez era este el momento de hacer un propósito de enmienda.
A la mañana siguiente no recordó nada .....
Nuestra historia trata de una persona que jamás hizo nada por cambiar; seguid así y ateneos a las consecuencias ....
"Jojojo, creo que ya lo tengo todo"
Mapo se encontraba en el umbral de la puerta de su casa ataviado con sus mejores galas y portando una bolsa del supermercado de la esquina. Se miró una última vez en el espejo y cerró la puerta con llave -- hoy no era una noche cualquiera, comenzaba un nuevo año y había que celebrarlo por todo lo alto. Nuestro protagonista corrió escaleras abajo y arriba, dirigiéndose al otro piso que sus padres poseían en el mismo edificio.
"Jojojo, como la estoy liando"
Mapo se encontraba en estos momentos abriendo su botella de Ballantines, recien comprada para la ocasión. En la mesa de su casa había cuatro vasos de cristal, uno para él , otro para Rafa otro para Poky y otro para Oscar. Sentados, rodeando la mesa presidida por ese dulce elixir de la felicidad, se encontraban él y tres muñecos de peluche que llevaban adheridos con celo unos cartelitos que mostraba sus nombres, y efectivamente estos eran Rafa, Poky y Oscar.
"Poky, a ti te la cargo hasta arriba , ¿o no?"
Mapo dió la fiesta por comenzada y puso algo de música para ambientar el gran momento que estaba pasando con sus "Megacolegas". En ese momento su móvil anunció la llegada de otro de los innumerables mensajes procedentes de webs pornográficas. Él lo leyó atentamente.
"Joe es bea, pues na tio, al final no viene porque esta enfadada, osea lo que pasa mismamente es quehhhh el otro dia no me puse goma mientras le daba por detrás, le metía un dedo por la oreja y le frotaba el potorro con la rodilla"
"Voy a tener que asaltar otro camión de condones, es la única salida que le veo a mi relación con , ehhhhhh , ¿bea?"
Mapo habló sin parar hasta acabarse la botella, hoy era su dia, era el rey de la fiesta ya que así lo acreditaba la corona del burguer king que llevaba en su cabeza; todos le miraban con orgullo y respeto, un respeto que había sabido ganarse, ya se lo decía su madre, tú tienes alma de líder y eres muy guapo. Él era un ligón y era necesario dejar constancia de ese hecho en todo momento ya que es la única manera de afianzarse en lo más alto del escalafón social formado por él y los miserables de sus colegas. Como lo estaba gozando, hasta llegó a despertar a un vecino con una de sus estruendosas risotadas.
"Venga Oscar, te toca tirar"
Mapo había sacado un tablero de parchís y se disponía a comenzar una vibrante partida. Él se lo estaba pasando en grande, pero no podía entender la exagerada tardanza de Oscar en tirar los dados; él esperaba mirando con la boca abierta a uno de los peluches, pasaron horas. A las cuatro de la mañana, sentado en su piso del barrrio de Prosperidad Mapo vivió uno de esos momentos de éxtasis intelectual que a algunos científicos les ha llevado a pasar a la historia, a él simplemente le permitió comprender su situación. Seguidamente se abrazó a los peluches, se tiró al suelo, se colocó en posición fetal y mientras la raja de su orondo culo se asomaba por encima del pantalón pensó si tal vez era este el momento de hacer un propósito de enmienda.
A la mañana siguiente no recordó nada .....

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